La
concentración de oxígeno puro dentro del torrente
sanguíneo favorece el aprovechamiento de los
nutrientes beneficiando al Sistema Muscular que se
tonifica, aumenta de manera natural e incrementa su
fuerza; además de mejorar el sistema cardiovascular
(aumento de la capacidad aeróbica), eliminar toxinas
(naturales y artificiales), favorecer la quema de
grasas que se van acumulando en el organismo,
aumentar el umbral de fatiga y capacidad física
reflejado en el momento del entrenamiento (mayor
resistencia) y en los tiempos de recuperación
después de un encuentro o competencia.
En caso de un accidente deportivo (lesión
traumática) acelera el tiempo de cicatrización y
recuperación (fractura, edema, inflamación,
esguince, etc.).