Indicaciones Oftalmológicas
La
Oxigenación Hiperbárica (OHB) constituye en
oftalmología una herramienta terapéutica de gran
valor ya que existen múltiples patologías
susceptibles de ser tratadas con esta terapia o bien
que esta coadyuve en el manejo de las mismas. Las
patologías tratadas con mayor frecuencia son:
Trombosis de la arteria central de la retina.
Constituye una patología con un pronóstico sombrío
dado por la extrema susceptibilidad de la retina a
la hipoxia y la poca eficacia de las terapéuticas
convencionales. La obstrucción de la arteria central
de la retina ocurre raramente siendo el síntoma
característico la pérdida brusca e indolora de la
visión. La agudeza visual suelo oscilar entre contar
dedos y percepción de la luz. La retina sana puede
mantenerse viable 90 minutos mientras se instala el
daño permanente, pero existen investigaciones que
coinciden en que si la Oxigenación Hiperbárica (OHB)
es utilizada en este intervalo tiene grandes
probabilidades para preservar la función de la capa
interna de la retina.
Retinopatía diabética. Es la causa más común de
ceguera, en el grupo de 30 a 65 años de edad,
incluso después que han sido aplicados tratamientos
efectivos. La primera lesión visible
oftalmológicamente son los microaneurismas y la
evidencia de la incompetencia vascular manifiesta en
el edema retinal, hemorragia intraretinal y exudados
duros. La mayor causa de pérdida de la visión es el
edema macular causado por la incompetencia de los
vasos retinales. El tratamiento con
Oxigenación Hiperbárica (OHB) está basado en la
influencia de la hiperoexia y sus propiedades
vasoconstrictoras, aunque su uso no es posible en la
Retinopatía diabética proliferativa ya que esta
terapia estimula la microvascularización y la acción
fibroblastica dentro del vítreo agravando las
lesiones de la misma.
La Oxigenación Hiperbárica (OHB) es un tratamiento
que, para ser efectivo en la mayor parte de estas
patologías, debe ser lo más precoz posible sobre
todo cuando de por medio está la recuperación de
estructuras neurológicas más sensibles al daño
hipóxico; además debe ser aplicada por expertos
calificados; de lo contrario puede tener efectos
adversos oculares, como son la miopía y cataratas,
aunque también están descritos cambios vasculares
retinianos, perdidas transitorias unilaterales de la
visión, toxicidad retineal, hiperuricosis ocular,
fibroplasia retrolental, aunque con las presiones
que actualmente se trabaja y la duración de las
sesiones es muy raro que se presenten.