Trombosis y Embolia Pulmonar
La Trombosis venosa (formación anormal de un
coágulo sanguíneo al que se le llama trombo)
y la embolia pulmonar son dos enfermedades
relacionadas que se han agrupado dentro de
una entidad llamada Enfermedad
Tromboembólica Venosa. La trombosis puede
aparecer en cualquier territorio venoso
“extremidades, circulación cerebral,
abdomen, pulmón, etc”. No debe confundiese
con una circulación venosa deficiente, la
cual puede ser crónica y ocasionar várices
(venas superficiales visibles), cambios de
coloración de la piel (piel obscura o de
coloración ocre, úlceras, etc.). La
insuficiencia venosa puede o no coexistir
con una trombosis. En la trombosis pueden
existir uno o varios factores, por ejemplo
la sangre coagula de forma anormal,
estancamiento o estasis de la sangre, lesión
vascular.
Las molestias o síntomas que ocasiona una
trombosis dependen principalmente de su
localización y extensión, no producen
molestia en el 90% de los casos, la
consecuencia puede ser grave pero un
individuo con trombosis puede desconocerlo
hasta que se desprende el coágulo y ocasiona
una embolia pulmonar o hasta que ocurre una
trombosis mayor y obstruye de tal grado de
la circulación que ya produce molestias (las
más comunes: dolor, aumento de volumen,
enrojecimiento). Sin embargo, los síntomas
que produce una trombosis son inespecíficos
y a menudo se confunden con los de otras
alteraciones o enfermedades diferentes, como
los esguinces o “torceduras”, desgarros
musculares, etc.
Cuando la trombosis es extensa, los síntomas
son más evidentes; el edema es importante,
de aparición súbita, se acompaña de dolor en
el trayecto de la vena afectada y entonces
el diagnóstico es más fácil.
Los factores de riesgo son el aumento en la
capacidad coagulante de la sangre (congénita
o hereditaria, y adquirida), estasis o
estancamiento de la sangre y daño de la
pared vascular. La edad es un factor de
riesgo, ya que a partir de los 40 a 50 años,
la frecuencia de trombosis se dispara
significativamente y aumenta conforme se
incrementa la edad. Esto es consecuencia de
cambios en la pared vascular, mayor
estancamiento venoso e incluso cambios
procoagulantes en la sangre misma.
Una de las complicaciones importantes es el
síndrome posflebítico (dolor e inflamación
crónica en la pierna) que puede dar lugar a
hinchazón crónica, y a veces intratable,
dolor, cambios en la coloración de la piel y
la presencia de una úlcera de difícil
cicatrización. La complicación más grave es
la muerte súbita que puede presentarse hasta
en el 1 a 2% de los casos.
La Oxigenación Hiperbárica (OHB) se
constituye en este caso como una herramienta
terapéutica de gran ayuda, ya que al
respirar oxígeno puro en un medio
hiperbárico se produce un aumento progresivo
de la presión arterial de oxígeno que puede
superar los 2.000 mmHg, a un valor ambiental
de 3 atmósferas absolutas. En este ambiente
hiperbárico, los tejidos que sufren de
deficiente circulación debido a trombosis se
benefician ya que el tejido sano,
sobrealimenta al hipóxico. En resumen esta
terapia favorece así la adecuada oxigenación
de los tejidos enfermos coadyuvando en su
recuperación.